
Por Thomas Cohen, fundador de Maestro
Por qué nueve agentes con nombre propio
Margaux, Victor, Salomé, Maurice, Constance, Marcel, Amélie, Félix y Léa. Nombres que hacen comprensible el trabajo.
Podríamos haber llamado a nuestros agentes «módulo de análisis», «generador de especificaciones» o «motor de verificación». Queda más serio en un folleto. También resulta incomprensible en el día a día.
La claridad de los roles
Cuando Margaux te hace una pregunta, sabes que estás definiendo el proyecto. Cuando Félix rechaza una entrega, sabes que la verificación ha hecho su trabajo. Los nombres hacen visible QUIÉN hace QUÉ y, por tanto, qué ocurre en tu proyecto. Es la misma razón por la que una orquesta tiene atriles, no «unidades de producción sonora».
Cada agente tiene un ámbito acotado, conocimientos especializados que se movilizan según la etapa y entregables concretos. Margaux define el proyecto, Victor especifica, Maurice establece las bases y escribe por qué, Marcel divide el trabajo, Amélie construye con sus pruebas, Félix comprueba con evidencias y Léa prepara el escenario. Constance, por su parte, lo revisa todo antes de construir: su oficio consiste en plantear la pregunta incómoda en el momento adecuado.
¿Y tú?
En esta lista falta un rol: el tuyo. Maestro te da la batuta en lugar de un nombre. Cada documento producido por el equipo es una propuesta que espera tu decisión. Nueve especialistas y un solo director: ese es el organigrama completo.